
Sandor Martín: ‘Arrasandor’ por la vida
Sandor Martín creció practicando Kickboxing, Muay Thai o Full Contact pero eligió el Boxeo porque creía que llegaría más lejos. No se equivocaba.

El reglamento de boxeo es más largo y más preciso de lo que parece desde el sofá. El boxeo parece sencillo visto desde fuera: dos personas, un ring y doce asaltos. Pero en cuanto empiezas a seguir un combate con atención aparecen las preguntas. ¿Por qué ese golpe no ha contado? ¿Qué significa un 10-8? ¿Por qué el árbitro separa cuando se agarran? ¿Y qué diferencia hay entre lo que ves en unos Juegos Olímpicos y lo que ves en una velada profesional?
Este artículo recoge el reglamento del boxeo de forma ordenada y sin adornos. No es un resumen superficial: es el marco normativo real con el que se rige un combate, tanto en el terreno amateur como en el profesional.
El ring de competición mide entre 4,90 y 6,10 metros de lado en el interior de las cuerdas, con una plataforma que sobresale al menos 50 centímetros por cada lado. Lleva cuatro cuerdas y el suelo va acolchado bajo la lona.
En cuanto al equipamiento, el reglamento de la ABC es concreto con los guantes, que es donde más se confunde la gente:

Aquí está una de las diferencias más grandes entre los dos mundos.
El reglamento de la ABC fija el asalto en tres minutos con un minuto de descanso. Los combates van de 4 a 12 asaltos, y los de campeonato del mundo son a 12 desde 1988, cuando se redujeron de los 15 históricos tras la muerte de Duk Koo Kim.
En boxeo femenino profesional, el reglamento es explícito: los asaltos son de dos minutos y ningún combate puede programarse a más de diez asaltos. El peso del guante es el mismo que en masculino, aunque pueden usarse guantes más grandes si ambas partes lo acuerdan.
En boxeo amateur u olímpico son 3 asaltos de 3 minutos en categoría masculina y 4 asaltos de 2 minutos en femenina. La lógica es distinta: el amateur premia la técnica y el golpeo limpio, el profesional premia el dominio sostenido y el daño.
El boxeo profesional se puntúa con el sistema de diez puntos por asalto. Tres jueces sentados en lados distintos del ring anotan cada asalto de forma independiente, y al final se suman.
Los cuatro criterios oficiales que valora un juez, por orden de importancia, son: golpes limpios y efectivos, dominio del ring, agresividad efectiva y defensa. La palabra clave es efectiva: lanzar mucho sin acertar no puntúa, y avanzar sin conectar tampoco.
Solo cuenta el golpe dado con la superficie de los nudillos del guante, en la parte frontal o lateral de la cabeza y en el torso por encima de la cintura. Todo lo demás es ilegal.
Las faltas más habituales son:
El árbitro puede amonestar, advertir formalmente —lo que ya implica descuento de punto— o descalificar. Si una falta involuntaria provoca un corte que impide continuar antes del cuarto asalto, el combate se declara sin decisión. A partir del cuarto, se va a las tarjetas y se decide por decisión técnica.
Merece punto aparte porque es la situación que más discusiones genera en una velada. La clave es una distinción: si el cabezazo fue intencionado o accidental.
Si fue intencionado:
Si fue accidental, todo depende del corte de los cuatro asaltos completos:
Los asaltos parciales se puntúan; si no ha pasado nada, se anotan empatados. Ese corte temporal explica por qué un combate detenido en el tercer asalto y otro detenido en el quinto, por la misma causa, terminan con resultados completamente distintos.
Y el golpe bajo tiene su propia regla: quien lo recibe de forma accidental debe continuar tras un tiempo razonable, con un máximo de cinco minutos. Si pasado ese tiempo no puede seguir, pierde el combate. Si el golpe bajo fue intencionado y causa lesión, son dos puntos de descuento y cinco minutos de descanso para el afectado.
Cuando un boxeador toca la lona con cualquier parte del cuerpo que no sean los pies, hay derribo. El árbitro manda al rival a la esquina neutral e inicia la cuenta en segundos, no más rápida de un segundo por número.
Aquí hay un detalle que casi todo el mundo pasa por alto: la cuenta obligatoria de ocho es el procedimiento estándar en todos los combates. No es opcional. Aunque el boxeador se levante al instante, el árbitro tiene que llegar a ocho antes de dejarle continuar, y en ese margen valora si está en condiciones.
El boxeador dispone de diez segundos para levantarse. Si llega a diez, es KO. Si se levanta pero el árbitro considera que no puede defenderse de forma inteligente, es KO técnico.
Para esa valoración existe un protocolo: el árbitro comprueba que el boxeador le ve y le oye, le hace un par de preguntas y aplica el llamado test de marcha, observando cómo se mueve. Si el rival sale de la esquina neutral durante la cuenta, el árbitro detiene el conteo, lo devuelve a su sitio y lo reanuda. Y antes de reanudar el combate, limpia los guantes del caído.
Un apunte sobre la llamada cuenta de protección de pie: no forma parte del reglamento profesional de la ABC. Existe en el boxeo amateur, donde el árbitro puede contar ocho a un boxeador conmocionado sin que haya caído, pero en profesional la herramienta del árbitro es parar el combate, no contar de pie.

El boxeo profesional masculino se organiza en diecisiete categorías, desde el peso mínimo —hasta 47,6 kg— hasta el pesado, sin límite superior a partir de 90,7 kg. Entre medias están mosca, gallo, pluma, ligero, wélter, medio, semipesado y crucero, cada una con sus versiones superligero y superwélter.
El pesaje se celebra entre 24 y 36 horas antes del combate. Quien no da el peso dispone normalmente de dos horas para intentarlo de nuevo; si no lo consigue, pierde el derecho al título en juego aunque gane el combate, y suele haber una penalización económica pactada. Es un punto donde el reglamento y el contrato privado se mezclan.
El peso franco es un límite intermedio que fija el organismo sancionador entre el pesaje oficial y el combate. La idea es sencilla: evitar que un boxeador baje de forma extrema para dar el peso y luego rehidrate varios kilos en veinticuatro horas, llegando al ring en una categoría que no le corresponde.
Es importante entender su naturaleza: no forma parte de las Reglas Unificadas de la ABC, sino de la normativa de campeonato de cada organismo. El WBC fue quien lo impulsó, y cada federación lo aplica con sus propios porcentajes y momentos de control. Por eso conviene mirar siempre las reglas del título en juego.
Lo que sí está en el marco regulador general es la diferencia de peso permitida entre contendientes, que se escala por categorías: en los pesos más bajos el margen es de unas 3 libras, sube a 4 y 5 en las categorías medias y llega a 7 o más en las altas. La lógica es que dos kilos de diferencia no significan lo mismo en peso mosca que en pesado.
El pesaje se celebra dentro de las 24 horas previas al combate, en presencia de la comisión y el promotor, y con la misma báscula para ambos. Quien no da el peso dispone normalmente de un margen para intentarlo de nuevo; si no lo consigue, pierde el derecho al título en juego aunque gane el combate, y suele haber una penalización económica pactada. Ahí el reglamento y el contrato privado se mezclan.
Un combate puede acabar de muchas maneras, y conviene distinguirlas porque no significan lo mismo.
Sin llegar a las tarjetas:
Por decisión de los jueces. Aquí es donde se lía casi todo el mundo, porque los nombres se parecen mucho. Recuerda que son tres jueces y cada uno entrega su tarjeta con un veredicto: gana el boxeador A, gana el boxeador B, o empate.
Y los tres tipos de empate, que son el reverso exacto de los anteriores:
La forma más rápida de recordarlo: si dos o más jueces coinciden en un ganador, hay ganador. Si no coinciden dos en el mismo nombre, es empate. Un 2-1 es decisión dividida; un 1-1-1 es empate dividido.
Casos especiales por lesión o falta:
El árbitro es la única autoridad dentro del ring. Dirige el combate, amonesta, cuenta y decide la detención. No puntúa en el boxeo profesional moderno.
Los tres jueces puntúan desde fuera y no se comunican entre sí. El médico puede subir al ring cuando el árbitro lo requiere y su criterio sobre la continuidad es vinculante. La esquina —el entrenador y su equipo— puede detener el combate en cualquier momento, y es una de las decisiones más importantes y peor entendidas del deporte: parar a tiempo protege una carrera.
Por encima de todos está la comisión atlética u organismo sancionador correspondiente, que supervisa licencias, pesaje, guantes, vendajes y controles antidopaje.
Una de las fuentes de confusión más habituales es que en boxeo no existe un reglamento único. Conviven varios organismos que sancionan campeonatos y cada uno matiza sus normas.
A esto se suman las comisiones atléticas estatales, que en la práctica son quienes aplican el reglamento en cada velada, y en el terreno amateur la World Boxing y las federaciones nacionales como la Federación Española de Boxeo. Cuando alguien dice que un combate se rigió por unas reglas distintas a las que esperaba, casi siempre es esto.
El control antidopaje forma parte del reglamento, no es un añadido. Los boxeadores que compiten por un título están sujetos a controles en competición —inmediatamente después del combate— y fuera de competición, sin previo aviso, durante los campamentos de preparación.
Un positivo puede acarrear la anulación del resultado, que pasa a sin decisión, la retirada del título, sanción económica y suspensión de licencia. En el boxeo olímpico se aplica el código de la Agencia Mundial Antidopaje; en el profesional depende de la comisión y del organismo, lo que ha generado más de una polémica por diferencias de rigor.

Lo que ocurre en la esquina también está reglado, y con bastante detalle.
La vaselina y los productos para cortes también están limitados: solo puede aplicarlos un cutman autorizado, y para las heridas se admiten muy pocos productos.
Hay situaciones que parecen anecdóticas hasta que ocurren, y el reglamento las tiene previstas.
Si un boxeador cae fuera del ring, debe volver sin ayuda de espectadores ni de su esquina. Si alguien le ayuda, puede perder puntos o ser descalificado, a criterio del árbitro.
Si pierde el protector bucal y no tiene un segundo de repuesto, pierde por KO técnico. Por eso el manual recomienda llevar siempre dos.
Si el bucal se sale a la vez que hay derribo, se aplica primero la cuenta obligatoria de ocho y se repone el bucal antes de reanudar.
Si el boxeador se lesiona a sí mismo —tropieza, se disloca un hombro lanzando un golpe— no se aplican ni la regla de los cuatro asaltos ni la de los cinco minutos. Se trata como una lesión producida por un golpe legal.
Si se cae al suelo sin recibir golpe, para evitar un intercambio, es falta.
Y algo tan básico como el cinturón: el árbitro debe determinar antes del combate dónde está la línea de cadera de cada boxeador y comunicárselo a ambas esquinas, porque muchos pantalones llevan cinturas muy altas que confunden a la hora de juzgar un golpe bajo.
¿Se puede golpear al rival cuando está contra las cuerdas?
Sí, siempre que el golpe sea legal. Las cuerdas no son un refugio. Lo que no se puede es golpear a quien está caído o sujetarlo con una mano y pegar con la otra.
¿Cuándo un combate acaba en empate?
Cuando ningún boxeador consigue que al menos dos de los tres jueces le den ganador. Si dos jueces coinciden en el mismo nombre, hay victoria; si no, es empate. Puede ser unánime (los tres ven empate), mayoritario (dos ven empate) o dividido (cada juez ve una cosa distinta).
¿Por qué el árbitro limpia los guantes tras un derribo?
Para retirar restos de resina o suciedad de la lona que puedan entrar en los ojos del rival. Es parte del procedimiento, no un gesto de cortesía.
¿Qué pasa si un boxeador cae por un empujón?
No cuenta como derribo y no hay cuenta. Si es reiterado, el árbitro amonesta a quien empuja.
¿Puede un juez cambiar su puntuación?
No. Cada asalto se entrega cerrado y no se revisa. Sí puede haber revisión posterior por la vía de la protesta formal ante la autoridad reguladora si se alega una infracción clara del reglamento.
¿Cuántos segundos tiene la esquina entre asaltos?
Un minuto exacto. Diez segundos antes del inicio suena el aviso de corners y cinco segundos antes el de seconds out.
¿Golpear después de la campana es siempre falta?
Sí. El final del asalto lo marca la campana y la orden de tiempo del árbitro. Cualquier acción ofensiva iniciada después es ilegal.
Fuentes: Reglas Unificadas de Boxeo y guías reguladoras de la Association of Boxing Commissions and Combative Sports (aprobadas en 2001 y enmendadas hasta 2016, con manuales de árbitro revisados en 2024 y 2025); Nevada Administrative Code, capítulo 467. Los organismos sancionadores —WBC, WBA, IBF y WBO— añaden su propia normativa de campeonato, y cada comisión regula por su cuenta lo que las Reglas Unificadas dejan abierto.
Todo lo anterior no es solo materia de aficionado. Saber que solo puntúa el golpe limpio con nudillo cambia cómo entrenas el jab. Entender el criterio de agresividad efectiva cambia cómo gestionas un asalto en el que vas por detrás. Y conocer las faltas evita perder puntos por costumbres que se aprenden mal desde el principio, como golpear en la nuca al entrar a corta distancia o empujar para crear espacio.
En Morales Box no todo el mundo viene a competir —la mayoría entrena por salud, por cabeza y por descargar—, pero el reglamento es el suelo sobre el que se apoya la técnica que enseñamos. Por eso lo explicamos desde el primer día.
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