
Hablamos con Javi Climent, entrenador de boxeo de Ilia Topuria
Charlamos con Javi Climent, entrenador de boxeo de Ilia Topuria, y parte fundamental del éxito de ‘El Matador’.
¿Tienes un recto de derecha susceptible de mejorar? ¿Tus sparrings se ríen en lugar de retroceder? Tranquilo, todos hemos estado ahí. Pero ha llegado el momento de dar el salto de calidad que necesitas. Vamos a convertir ese recto de derecha en un misil teledirigido con GPS y mala leche.
En este tutorial, Cristian Morales te va a dar algunas claves simples pero poderosas para que tu recto de derecha empiece a imponer respeto.
Parece obvio, pero si tus pies están colocados como si estuvieras bailando salsa en vez de boxear, ya vamos mal. Un error muy común (y peligroso) es meter el pie izquierdo detrás del derecho al lanzar el recto de derecha.
¿Y qué pasa si haces eso? Básicamente, te restas tu propia potencia. El pie izquierdo es como el ancla que mantiene tu equilibrio y te permite rotar la cadera con fuerza. Si lo cruzas por detrás, es como intentar lanzar un dardo montado en patines. No hay base, no hay empuje y tu golpe llega flojo o ni llega.
La solución es sencilla: mantén el pie izquierdo firme, con un ángulo de 45°, y el derecho ligeramente atrás, pero sin cruzarlos nunca. Tu cuerpo debe ser un resorte que lance tu puño hacia tu rival.
El recto de derecha no viene del brazo, sino de la cadera. De hecho, si tiras ese golpe sin mover la cadera, estás usando solo el 30% de tu potencia.
Tu cadera debe girar como si estuvieras cerrando la puerta de una patada con estilo. Al rotar, trasladas la fuerza desde el suelo hasta tu puño, como si fueras una polea humana.
Imagina que tienes un cinturón con una hebilla gigante. Cuando tiras el recto, esa hebilla debe apuntar hacia adelante al final del movimiento. Si se queda mirando hacia la izquierda, tu golpe será una caricia. Y aquí no estamos para acariciar a nadie.
Aquí viene uno de esos detalles que separan al principiante del que empieza a asustar a rivales en el ring: el giro de muñeca al impactar.
Cuando tu puño está a punto de hacer contacto, gíralo ligeramente (como si cerraras un pomo de puerta hacia adentro). Este pequeño movimiento hace que tu puño entre con más precisión, más tensión, y además facilita que los nudillos golpeen de forma más sólida, dando un plus de potencia por la rotación final.
Es un giro controlado, justo al final. Como ponerle el sello a una carta que viaja directa al mentón del rival.
El recto de derecha es un golpe que puede ser rápido, pero debe estar coordinado. Si lanzas el puño antes de girar la cadera o antes de apoyar bien el pie trasero, pierdes eficiencia.
En el boxeo, todo va en cadena. Primero, apoyas bien los pies. Luego, giras la cadera. Después, el hombro. Y al final, el puño.
Un truco es imaginar en tu cuerpo como un látigo. El movimiento empieza desde el mango (el pie trasero), pasa por el brazo (la cuerda), y termina en la punta (el puño). Si sacas el látigo a lo loco, solo haces ruido. Si lo dominas, haces daño.
No basta con lanzar el recto de derecha, hay que saber dónde lo vas a poner. Si tiras sin mirar, lo más probable es que termines golpeando aire, hombros o el codo del rival (y eso te puede hacer mucho daño).
Mira el mentón, la nariz o, incluso, el pecho si quieres frenar a un rival que viene hacia ti como un tren. Apuntar con la mirada afina la puntería y mejora el timing. Además, te da la opción de leer mejor la reacción del otro.
Como consejo, no mires el puño al golpear. Mira el objetivo. Tu puño sabrá dónde ir, si tú sabes dónde quieres que llegue.
¿Has visto a boxeadores soltar un «¡sshh!» al lanzar un golpe? No es por hacerse los interesantes ni los chulos, es porque exhalar al golpear aumenta la potencia y protege el abdomen.
Cuando lanzas el recto de derecha, suelta el aire con fuerza por la boca, como si soplaras una vela invisible. Esto activa el core, estabiliza el cuerpo y potencia el movimiento.
Además, si te comes un contragolpe (que ojalá no), tener el abdomen en tensión te evitará doblarte como un acordeón.
¿Qué te parece? ¿Quieres mejorar tu recto de derecha y tu boxeo en general? ¿Quieres ponerte en forma, mejorar tu autoestima y tu salud mental? Y es que eso y mucho más es lo que vas a encontrar en Morales Box. Tenemos locales en Madrid, Bilbao y Valencia, malo será que alguno no te pille cerca.
Es más, para que te sea más sencillo, te regalamos la primera clase. Tal cual, como lo lees. Vienes, pruebas y decides. Más fácil no te lo podemos poner. Y es que en Morales Box estamos seguros que, si pruebas, vas a repetir. ¿Por qué? Porque entrenar con nosotros es una pasada: nos lo pasamos de maravilla, trabajamos como si no hubiera un mañana y terminamos cada entrenamiento con una sonrisa. ¿Te animas?
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